El DSM, Manual Diagnostico y Estadístico de los Trastornos Mentales por sus siglas en ingles, es o debería ser la principal herramienta de un terapeuta clínico. Actualmente esta en su 4ta edición revisada, y la comunidad psiquiátrica y psicológica esta ansiosamente esperando la 5ta edición, prevista para mayo de 2013. Nuestro buen amigo tiene su equivalente, que se usa más del otro lado del charco, el ICD-10, Clasificación Estadística Internacional de las Enfermedades y Problemas de la Salud Relacionados, con un apartado específico para psicopatología.
Y bueno, el tema de hoy mis estimados es el uso de este manual. Este libro es un compendio de (quisiera decir todos, pero desafortunadamente no es así) algunos o la mayoría de los trastornos mentales existentes y sus características estadísticas; como la prevalencia del trastorno en la población, el curso del trastorno en la vida del paciente, la edad de inicio y las características y especificaciones diagnosticas del paciente. El manual se maneja por un sistema multi-axial, un eje contiene trastornos clínicos y condiciones que necesitan atención clínica, otro contiene trastornos de personalidad y retraso mental, (la diferencia es el curso y la cronicidad), otro eje contiene los trastornos por enfermedades médicas, el cuarto se refiere a las condiciones y factores psicosociales y ambientales que pueden contribuir al trastorno y el 5to eje proporciona una guía de diagnostico del funcionamiento global del paciente.
Con esto en mente, uno supone que idealmente, todo terapeuta debería ceñirse a este manual como guía para la evaluación de su paciente. Imagínense que van a consulta con el medico y no les diagnostica nada, no sabe cual es su padecimiento o enfermedad pero aun así sigue tratándolos y medicándolos. Suena como de esos “médicos” que consiguen su papelito en el barrio de tepito ¿No? Pues desafortunadamente así es con muchos psicólogos y terapeutas clínicos. Descartan el uso del DSM por varias razones: no saber utilizarlo, la creencia de que encuadra, clasifica o etiqueta al paciente, no me sorprendería que muchos ni siquiera lo conocieran! Quisiera comentar un punto que acabo de mencionar: “encuadra, clasifica o etiqueta al paciente”, esto es cierto, el DSM maneja categorías diagnósticas que pueden etiquetar y desafortunadamente crear estigma en el paciente debido al trastorno; pero esto es un problema social y no uno de la comunidad psiquiátrica; la estigmatización no la hace el psiquiatra, la hace en entorno social del paciente y esto sucede con todas las enfermedades, incluso las medicas.
La creación de un manual diagnostico supone una estigmatización y etiquetación, pero no por eso se debería de andar por la vida sin darle un nombre a las cosas, las cosas tienen un nombre y una clasificación y no es el sistema y organización psiquiátrica lo que se debería cambiar, es la percepción social de una enfermedad, especialmente de una enfermedad mental
